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Viajeros valientes: Turismo en zonas de riesgo

Viajeros valientes: Turismo en zonas de riesgo

En este sentido cada rincón del planeta puede merecer una visita. Sin embargo, la realidad hace que ciertas naciones sean eliminadas de la consideración de la mayoría de los viajeros por razones de seguridad

Cada país tiene sus encantos: algunos atraen por su historia y sus tesoros culturales, otros por sus paisajes y su riqueza natural. En este sentido cada rincón del planeta puede merecer una visita. Sin embargo, la realidad hace que ciertas naciones sean eliminadas de la consideración de la mayoría de los viajeros por razones de seguridad: visitarlas implica poner en riesgo la vida. Pero hay turistas que, pese a todo, se empeñan en ir a aquellos sitios no recomendados por los organismos gubernamentales ni por las agencias de viajes.

Iraq, por ejemplo, es un país con potencial para convertirse en un gran destino. La ciudad arqueológica de Samarra, las ruinas de Assur y los restos de Hatra, por ejemplo, presentan un valor histórico incalculable. Claro que la situación que se vive desde la invasión impulsada por Estados Unidos y sus aliados en 2003 hace que recorrer el suelo iraquí no sea una buena idea: grupos terroristas que dominan parte del territorio, minas ocultas bajo la tierra, atentados… Aquellos que, de todas maneras, se animan a viajar deben tener en cuenta, entre otras cuestiones, que está prohibido tomar fotografías en mezquitas, cuarteles militares, puentes y otros lugares. Lo mejor es quedarse con las ganas y no arriesgar la cabeza por una selfie.

Hubo un tiempo en que Siria era una buena opción turística. ¿A qué amante de la historia no le gustaría visitar la antigua ciudad de Palmira, con el Templo de Bel y otros lugares fascinantes? ¿Quién se resistiría a veranear a orillas del Mediterráneo? Todo cambia si pensamos que, en el último lustro, casi medio millón de personas murieron en Siria en el marco de la guerra civil. Más allá de todo, el gobierno de Bashar al-Ásad apuesta hoy en día a seducir a los viajeros más valientes con una intensa campaña en las redes sociales que, por supuesto, generó una gran polémica por la crisis humanitaria que atraviesa el país.

Los turistas más intrépidos también pueden optar por viajar a Somalía, un país que recibe menos de quinientos visitantes extranjeros al año. La piratería instalada en sus costas, el fundamentalismo islámico y la inseguridad constante y de todo tipo hacen que tener un viaje de placer sea casi imposible. Lo curioso es que una agencia suiza ofrece tours por Somalia que incluyen la posibilidad de pasar una tarde con piratas, esos mismos que han sido noticia mundial por secuestrar turistas.
 


Texto: Redacción Sólo Líderes