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La marquinha, una práctica peligrosa para la piel

La marquinha, una práctica peligrosa para la piel

Un cuerpo bronceado puede ser muy seductor, pero no tener límites a la hora de exponerse al sol puede derivar en un grave problema de salud. ¿Vale la pena, entonces, poner en riesgo la vida para no quedar afuera de una moda?

En un mundo donde muchos dermatólogos se esfuerzan para crear conciencia sobre la importancia de protegerse de los rayos solares por los daños que esta exposición puede provocar en el organismo a corto, mediano y largo plazo, hay mujeres que invierten dinero en jornadas de bronceado para lucir con orgullo las diferencias entre las líneas de una bikini y el resto del cuerpo.

Erika Romero es, en Río de Janeiro, la impulsora de una práctica que, gracias a la trascendencia que alcanzó por su peligrosidad, está atravesando las fronteras brasileñas y llegando así a diversos rincones del planeta. Esta mujer, tal como han informado numerosos medios de comunicación en el último tiempo, organiza en la terraza de su hogar sesiones de exposición al sol. Sus “clientas”, tras abonar una tarifa que les permite acceder a un kit que les asegura un “bronceado perfecto”, pasan alrededor de tres horas diarias al aire libre casi sin protección solar y cubiertas únicamente por una cinta adhesiva que recrea la apariencia de una diminuta bikini que tapa sus partes íntimas.

Cuando consiguen su tan ansiada “marquinha”, estas mujeres exhiben sus cuerpos en las redes sociales orgullosas de haber cumplido su meta y contagiando a otras para que adopten la técnica. La frivolidad y el afán por lograr un resultado estético temporal, lamentablemente, está arriesgando la vida para siempre porque una quemadura de sol provoca daños permanentes en la piel, exponiendo a quien la sufre al cáncer.

Informarse sobre los peligros de tomar sol sin protección, cuidar el cuerpo a toda edad tanto por dentro como por fuera y adoptar hábitos saludables que enriquezcan al organismo son cuestiones fundamentales para no caer en la tentación de perseguir la belleza a cualquier precio ni sentir la presión de seguir tendencias que garantizan visibilidad sin tener en cuenta el valor de la vida.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes