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Arte&Deco

Fritz Koenig, escultor de la memoria

El pasado 22 de febrero, a los 92 años, falleció uno de los escultores alemanes más aclamados: Fritz Koenig. Se trata del creador de “The Sphere”, una obra de proporciones gigantescas que se convirtió en un símbolo de la memoria.
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Nacido el 20 de junio de 1924 en Wurzburgo, Fritz Koenig se formó en la Academia de Bellas Artes de Múnich tras la Segunda Guerra Mundial. En 1952 se graduó y comenzó a desarrollar una exitosa carrera como artista y docente.

El uso de metal y la creación de figuras a partir de formas geométricas se convirtieron en su marca registrada. Su obra más famosa empezó a forjarla en 1967: “The Sphere”. Se trató de un encargo de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey (Estados Unidos) para acompañar lo que sería un gran centro mundial de comercio: el World Trade Center (WTC).

Cuenta la historia que el arquitecto del complejo, Minoru Yamasaki, fue quien escogió a Koenig. El escultor desarrolló el trabajo en su casa de la ciudad bávara de Landshut y la obra luego fue trasladada a Nueva York. Así “The Sphere” fue instalada entre los dos edificios más emblemáticos del WTC: las Torres Gemelas.

Con su esfera, Koenig quiso representar la paz mundial que podía ser posibilitada gracias al libre comercio. Sin embargo, el 11 de septiembre de 2011 el ataque terrorista al WTC sumergió la escultura entre escombros y pareció destruir su simbolismo. Pero se produjo lo que el escultor alemán calificó como un milagro: al remover los escombros, “The Sphere” emergió casi intacta, solo afectada por daños menores. Sin ningún tipo de restauración para no borrar los rastros de la barbarie, la obra fue trasladada al sitio donde se honra a las víctimas del atentado.

El vínculo de Koenig con la libertad y la memoria va más allá de esta escultura esférica. También creó un monumento en homenaje a los fallecidos por la masacre de los Juegos Olímpicos de 1972 y otro en honor a quienes perecieron en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen.

La directora del Museo de Escultura de Landshut, Stefanje Weinmayr, fue quien dio a conocer la noticia de su deceso. Según señaló, el deseo del artista era morir en el sitio donde desarrolló sus obras más importantes. Gracias a su talento, Fritz Koenig logró convertirse en un ícono de su Baviera natal, pero también de todo el arte alemán.
 
Texto: Redacción Sólo Líderes
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