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Marcha nórdica, un ejercicio integral

Con el objetivo de imitar los movimientos del esquí de fondo en la temporada de verano, surgió un entrenamiento consistente en desplazarse con la ayuda de bastones semejantes a los que se usan en la nieve. Hoy, la práctica es furor en todo el mundo.
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El esquí de fondo lleva al deportista a atravesar grandes distancias en un terreno llano y nevado, impulsándose con dos bastones. Se trata de una actividad que, por el esfuerzo que demanda, requiere un gran estado físico. El problema es que, cuando no hay nieve, no se puede esquiar.

Para dejar atrás esta imposibilidad, hace varias décadas se creó una disciplina que recoge los principios del esquí nórdico y los traslada a superficies carentes de nieve: la marcha nórdica. Los atletas, en este caso, avanzan sobre tierra, arena o pasto con la ayuda de bastones muy similares a los que se emplean en el esquí.

La caminata nórdica surgió en los años ’30 en Finlandia y, de a poco, se expandió a otros países. Con el tiempo se desarrollaron bastones específicos para la actividad y se perfeccionó la técnica, adoptando ciertas diferencias respecto al esquí de fondo.

Para una práctica adecuada de la caminata nórdica, se debe caminar erguido, a velocidad constante y utilizando activamente los músculos del abdomen y de la espalda. Los brazos tienen que realizar un movimiento amplio, clavando cada bastón en un ángulo de unos 60º para brindar apoyo y, a su vez, impulso.

Los preparadores físicos destacan que la marcha nórdica es un ejercicio muy completo. A la actividad aeróbica que supone la caminata se le añade la ejercitación de los músculos de los brazos y del tronco gracias al uso de los bastones, que además minimizan la carga que reciben la cadera, las rodillas y los tobillos.

La tonificación de los brazos, el abdomen, las piernas y los glúteos y el fortalecimiento del sistema cardiovascular forman parte de los beneficios de la marcha nórdica, que incluso favorece una mejor postura corporal y reduce las contracturas.

Una playa, una sierra o un bosque pueden ser escenarios naturales ideales para incursionar en la marcha nórdica, una actividad que cuenta con un creciente número de adeptos en nuestro país y que promete seguir avanzando.
 
Texto: Redacción Sólo Líderes
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