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La gastronomía jesuítica-guaraní invita a viajar

La gastronomía jesuítica-guaraní invita a viajar

Existen muchos motivos que pueden generar el deseo de conocer una región: la comida es uno de ellos. En el noreste argentino y en zonas de Paraguay y Brasil, los sabores de raíces jesuíticas y origen guaraní constituyen un gran atractivo.

 Las rutas turísticas que seducen a través del gusto son cada vez más populares. Al clásico turismo enológico se le sumaron otras opciones, como los viajes con el queso como protagonista o los trayectos inspirados en el té. Desde hace algunos años, otra propuesta comienza a ganar terreno: los recorridos basados en la gastronomía jesuítica-guaraní.

La historia, la cultura y el deleite sensorial se combinan en la comida; por eso es un gran motor de la actividad turística. Ante este panorama, en el pasado mes de abril se llevó a cabo el Primer Encuentro Gastronómico Guaraní-Jesuita, desarrollado en el marco del II Congreso Binacional de Marketing Turístico organizado por Argentina y Paraguay.

El pueblo guaraní y las misiones jesuíticas forman parte de la esencia de provincias del noreste argentino como Misiones, Formosa, Corrientes y Chaco y de diversas regiones paraguayas y brasileñas. Ahora, al aprovechamiento turístico de ruinas y otros sitios antiguos, se le quiere sumar la explotación de sus sabores típicos como un nuevo producto para cautivar a los viajeros.

La idea de usufructuar este patrimonio cultural intangible también apareció en un encuentro impulsado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que formó parte de la iniciativa conocida como “Del territorio al plato”. Allí, diversos chefs destacaron el valor de los platos del NEA.

Para los amantes del pescado, la gastronomía guaraní ofrece múltiples recetas con surubí y pacú. Fritas, al horno, en empanadas… las dos especies resultan muy versátiles y aparecen preparadas de distintas maneras en el menú local.

Otro clásico es la mandioca, que puede freírse para ser consumida como guarnición y que también se emplea en la elaboración del chipá. Incluso es posible preparar snacks, tal como se hace con la papa.

Mientras que algunos de estos ingredientes y recetas ya son conocidos en otras partes del país, otros aún tienen un largo camino por recorrer. Como la rapadura, un dulce que combina maní y azúcar, o el yacaratiá, un árbol cuya madera es comestible. Para conocerlos, nada mejor que un viaje a su lugar de origen.