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Serena Hotel: Felicidad y plenitud frente al mar

Una historia tan exquisita como los platos que ofrecen en sus restaurantes, una ubicación espectacular como el entorno natural que lo rodea y una estadía inolvidable como el paisaje esteño de ensueño, convierten a este establecimiento en el hospedaje ideal para aquellos que buscan volver a las raíces y descubrir que la felicidad y el buen vivir pueden hallarse en los detalles más sobrios y exquisitos.

 Amanece en Punta del Este y en este paraíso llamado Serena Hotel, los cálidos rayos de sol y el relajante sonido del mar son el mejor despertador. Abrir los ojos y perder la mirada en la inmensidad del mar, respirar el aire costero y oír el ruido del ir y venir de las olas es la mejor manera de empezar el día.
A medida que pasan las horas, los servicios que ofrece este antiguo pero moderno refugio uruguayo ubicado en la Parada 24 de Playa Mansa, incrementan el placer y profundizan el bienestar que se logra estando tan cerca de la naturaleza.
Con la notoria cordialidad de su joven gerente, Sergio Gutiérrez, nos sentimos afortunados por haber tenido el privilegio de hospedarnos y recorrer cada uno de los rincones de este hotel, que ya desde su nombre, invita a la relajación absoluta y a la calma revitalizadora. Su riqueza histórica, su sello distintivo en materia edilicia, su excelencia gastronómica y el trato de primer nivel que ofrece a sus huéspedes, nos han dejado una huella imborrable en el corazón y en los gratos recuerdos de todo lo que vivimos y palpitamos en sensaciones durante nuestra estadía. Un cúmulo de emociones enriquecedoras que nos marcaron a fuego incrementando nuestro deseo de volver.

Un viaje al pasado

Grande fue nuestra sorpresa al saber que estábamos alojándonos en una construcción muy antigua que se aprovechó de diferentes maneras antes de acondicionarse para recibir huéspedes y marcar tendencia con las comodidades y la infraestructura del emprendimiento actual. La historia del edificio, según pudimos saber, comenzó en 1800 y, por ese entonces, hubo en él un molino y almacén de ramos generales, tomando la potestad de ser el primer puerto de Punta del Este. Posteriormente, se transformaría en el hotel Las Delicias y en una escuela de gastronomía. Con modificaciones precisas para hacer de este rincón un oasis para viajeros y manteniendo el respeto por este "Patrimonio Nacional", el lugar vio nacer en el año 2005 a Serena Hotel: los admiradores de la costa esteña, agradecidos por esta iniciativa que permite estar en la playa a todo momento teniendo a disposición un estacionamiento gratuito y acceso a WiFi, así como también valet parking y servicios de tintorería y lavandería, una biblioteca y un bar lounge, entre otras comodidades. Hoy en día, en este sitio todo está pensado y resuelto para que los huéspedes gocen unas vacaciones inolvidables sin tener que recorrer grandes distancias para entretenerse, descansar o apreciar los sabores de la buena cocina. Al sentir la arena sobre el cuerpo y observar el avance del océano, en este marco, las preguntas y las reflexiones surgen de manera constante, multiplicando inquietudes que nos llevan a fantasear acerca de cuántos secretos encierran las paredes del establecimiento, qué historias se forjaron en ese mismo suelo, qué llegó a haber donde ahora se despliegan colchones y sombrillas para momentos de ocio, cómo se percibía en siglos pasados el futuro de esta región, cuáles son los sueños que tuvieron al mar como testigo y cuántas gotas de sudor se secaron sobre la playa tras intensas jornadas laborales… Mientras la imaginación viaja sin límites, un aroma procedente de uno de los restaurantes nos avisa que es hora de volver a la realidad para saciar la sed de conocimiento y el hambre de información con bebidas refrescantes y comidas nutritivas: estamos en un hotel de diseño exclusivo para adultos donde el presente se disfruta con comodidades y prestaciones modernas frente a un paisaje soñado que emociona e impacta por su belleza natural mientras un grupo humano increíble se esfuerza a cada instante por agasajar a cada huésped.

Felicidad y plenitud

Nuestros días en el Serena Hotel de Punta del Este, estuvieron repletos de buenos momentos. El irresistible desayuno buffet para empezar el día con fuerza y ánimo, las tardes que pasamos deleitándonos con la vista panorámica desde los camastros y el deck con pérgolas, las visitas a las piscinas, tanto la que se ubica en la parte externa como la interna que se encuentra calefaccionada, cada propuesta del spa y las preparaciones con las que nos sorprendieron en el romántico “Asiana”, donde nunca faltan los tiraditos ni los platos al wok y en el restaurante “Al Mar” donde siempre complacieron nuestros pedidos y lograron fascinarnos con sabores mediterráneos y especialidades propias de las zonas costeras, fueron mimos para el alma y experiencias revitalizantes para el organismo. Por todo esto y mucho más, la energía se renueva y el estrés desaparece en este parador esteño que tal como destacan sus directivos, se halla “cerca de todo y lejos del resto”.

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Texto: Redacción Sólo Líderes