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El multitasking, poco saludable

El multitasking, poco saludable

La capacidad de realizar varias tareas de manera simultánea suele ser considerada una virtud, sobre todo en el ámbito laboral. Sin embargo, el multitasking puede provocar diversos problemas de salud.

El siglo XXI nos ha convertido en personas inmersas en el multitasking: la realización de múltiples tareas a la vez. Es normal que alguien escriba un informe mientras habla por teléfono, envía mensajes vía chat, repasa las noticias en un diario online y le da indicaciones a otra persona que se encuentra en la misma oficina. Esa capacidad puede parecer positiva, pero tiene sus puntos negativos, en especial para la salud.

Al estimular la actividad cerebral de manera excesiva, el multitasking provoca un incremento de los niveles de adrenalina y cortisol, causando un crecimiento del estrés y del cansancio mental. Los efectos químicos de las tareas simultáneas también derivan en una mayor dificultad para almacenar la información en el cerebro.

El multitasking, por otra parte, produce un aumento del ritmo cardíaco. Es habitual que el individuo con este hábito se sienta agotado y poco feliz.

De acuerdo a diversos estudios, el multitasking también hace que, en el largo plazo, las personas tengan dificultad para centrar su atención en cuestiones concretas. Esto se debe a que el cerebro ya no es capaz de determinar correctamente qué información es relevante.

Todas estas consecuencias, por supuesto, también tienen influencia en el rendimiento laboral. A diferencia de lo que suele creerse, el multitasking no hace que el trabajador sea más productivo, sino lo contrario. Con frecuencia, quien hace muchas cosas a la vez, no logra hacer ninguna completamente bien.

Ante este panorama, es evidente que evitar el multitasking es una necesidad. ¿Cómo lograrlo? Los especialistas recomiendan destinar un tiempo específico a cada actividad. En lugar de escribir un mail y realizar un llamado en el mismo momento, es preferible dedicar diez minutos a la redacción y luego tomar el teléfono.

Organizar el escritorio, por otro lado, ayuda a eliminar las distracciones y favorece la concentración. Y un paso clave: animarse a la desconexión. Al apagar el celular un rato y cerrar las sesiones de las redes sociales, enfocarse en una sola tarea se vuelve algo mucho más simple de lograr.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes