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Ideas de decoración y gastronomía para modernizar la Pascua

Ideas de decoración y gastronomía para modernizar la Pascua

Semana Santa es una época que moviliza la fe y la espiritualidad pero que también supone un momento de encuentro familiar, de regodeo gastronómico y hasta de diversión infantil. En esta nota, algunos tips para disfrutar la Pascua al máximo.

Hay festividades de origen religioso que, con el paso del tiempo, adquirieron un tinte pagano que va mucho más allá de lo espiritual. La Pascua es, para los cristianos, la conmemoración de la resurrección de Jesucristo y la culminación de un periodo de procesiones y liturgias. Sin embargo, no hace falta profesar esa fe para sumarse a la celebración.

Dejando de lado las cuestiones profundas vinculadas a la religión, se puede disfrutar la Pascua a través de la comida y en el marco de un ambiente alegre y acogedor. En este contexto, el conejo de Pascua puede convertirse en protagonista.

De acuerdo a la mitología, este personaje traslada una canasta con huevos coloridos y golosinas que reparte a los chicos. Una buena idea es decorar la casa con muñecos de conejos y cartulinas o trozos de fieltro recortados con la figura de este animal. Si se empieza a trabajar con algo de anticipación, también es posible dibujar o estampar conejos en manteles y servilletas.

Pintar huevos con ayuda de un pincel y elaborar huevos de chocolate con un molde son actividades clásicas que se pueden compartir en familia. Pero, con imaginación, hay más alternativas para terminar la Semana Santa de manera original.

Un bizcochuelo bañado con coco rallado puede transformarse en un conejo de Pascua comestible. Solo hay que preparar un bizcochuelo redondo, cortarlo en dos mitades y luego, pegar una mitad encima de la otra con dulce de leche, crema chantilly u otro relleno de consistencia similar. Después hay que recostar el bizcochuelo usando la parte recta como base y cortarle un trozo de la parte superior para imitar la silueta de un conejo. Finalmente, se cubre todo con crema chantilly y se lo espolvorea con coco rallado. El toque final: añadir orejas de cartulina a la cabeza del conejo.

¿Otra idea? Hervir un huevo durante diez minutos y quitarle la cáscara por la mitad haciendo piquitos, simulando una eclosión. Mezclar las yemas con atún y mayonesa hasta lograr una textura cremosa y colocarla adentro de la cáscara, usando una mitad como recipiente y la otra mitad como “sombrero”. Con trozos de aceitunas negras y de zanahoria o morrón se pueden crear los ojos y la nariz del pollito que asoma.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes