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Wabi Sabi, más que un estilo ornamental

Wabi Sabi, más que un estilo ornamental

Alguien desprevenido creería que la filosofía basada en descubrir lo bello de algo imperfecto se inspira en el picante que acompaña al sushi, pero solo se trata de una similitud entre expresiones japonesas diferentes entre sí.

La decoración, la moda, el arte y el diseño de indumentaria se están modernizando en el territorio occidental a fuerza de un estilo de vida bautizado como Wabi Sabi que va más allá de lo frívolo para encontrarle a todo la delicadeza de su ciclo natural. A partir de la filosofía budista zen, esta corriente invita a aceptar que todo se desarrolla, sufre un deterioro y llega a su fin motivando a percibir la profundidad natural y a detectar la belleza de la imperfección.

Quienes aplican el Wabi Sabi en su entorno se quedan con lo esencial, descartando lo innecesario. Así, entonces, florecen los ambientes decorados con piezas de cerámica, madera, piedra, lino o algodón que evidencian en sus marcas el paso del tiempo.

Aquellos que se apropian de este concepto reflejan un espíritu sencillo y humilde así como un perfil alejado del materialismo y cercano a la naturaleza que desencadena preferencias minimalistas. Un mueble oxidado, un objeto artesanal que perdió el esplendor de sus primeros años, una vajilla cascada que fue pasando en la familia de generación en generación y fotos antiguas en blanco y negro son infaltables en un hogar donde se aplique esta corriente en la cual predominan el gris, el negro y la gama de los marrones, siempre en condiciones de penumbra o de luz tenue.

Para no desvirtuar el sentido de esta filosofía de vida es importante tener presente que el desgaste o las huellas visibles del uso o de la antigüedad de un elemento no son sinónimo de suciedad, falta de cuidado ni de improvisación. Quien apuesta por el Wabi Sabi no pretende ser desordenado ni vivir en sitios faltos de higiene, sino valorar desde la mente y el corazón lo esencial, encontrando belleza y utilidad en piezas que, en algún punto, son bonitas e interesantes por su historia aunque no sean atractivas desde su envase o presentación.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes