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Dubai: La tierra del oro negro

Levantar un paraíso en medio del desierto es posible. Donde antes había poco más que arena ahora se erige Dubái, una ciudad ultra moderna que ostenta el edificio más alto y el shopping más grande del mundo.

Cientos de rascacielos, islas artificiales junto a la costa del golfo Pérsico, parques temáticos de características asombrosas y una inmensa oferta comercial, dan forma a un destino turístico que cautiva a turistas de todo el planeta. Más allá del encanto vanguardista, el emirato atesora una rica historia de beduinos, recolectores de perlas y mercaderes.

De la mano de la seriedad y el prestigio del Grupo Transatlántica, a través de Ola su Empresa Mayorista de Turismo, visitamos Emiratos Árabes Unidos, un país independiente desde 1971, una Federación de siete emiratos que se ubica en el desierto de Arabia, una región bendecida por la presencia de abundante petróleo: el “oro negro”, pilar sobre el cual se sustenta la riqueza de esta nación. En el conjunto de emiratos, hay uno que sobresale y que se ha ganado un nombre propio a base de lujo y construcciones majestuosas: Dubái, un sitio de raíces antiquísimasque alcanzó un desarrollo exponencial en los últimos años donde los beneficios de la explotación petrolífera fueron reinvertidos en la creación de una urbe de características únicas, plagada de torres y espacios arquitectónicos deslumbrantes que la convirtieron en un destino turístico de nivel mundial.

Una perla en el desierto
En la Edad de Bronce, grupos de pastores nómades fueron los primeros seres humanos en asentarse en la zona que actualmente ocupa Dubái: se estima que unos 2.500 años antes de Cristo comenzó a ganar protagonismo la agricultura con plantaciones de dátiles, pero el pueblo empezó a crecer mucho tiempo después gracias a la pesca y a la recolección de perlas en las aguas del golfo Pérsico.
El destino parecía no tener ningún plan extraordinario para los dubaitíes hasta que en 1966 se halló petróleo. El descubrimiento fue aprovechado al máximo por el jeque Rashid Bin Saeed Al Maktoum, quien se dispuso a impulsar la creación de la infraestructura necesaria para transformar a Dubái en un gran centro de negocios y, a su vez, en un sitio de interés turístico.

 

 

Museos maravillosos
HeritageVillage, nos propuso conocer cómo era esta región antes del descubrimiento del petróleo mediante la reconstrucción de una antigua aldea. En este museo, observamos embarcaciones pesqueras en tamaño natural, talleres de artesanos, videos de pescadores de perlas preciosas y el infaltable zoco para sentirse en medio de un pueblo de beduinos del siglo pasado.En apenas medio siglo, nació la Dubái moderna, esa que maravilla con sus rascacielos que parecen extraídos de un cuento futurista y con sus islas artificiales que desafían los límites de la imaginación. Hoy la ciudad ya tiene postales reconocidas a lo largo y ancho de la Tierra y promete seguir evolucionando gracias a sus cuantiosos recursos y a una creatividad que no reconoce fronteras.
Dubái Museum es otra cita imperdible ubicado en el Al Fahidi Fort, y está compuesto por una serie de galerías que recorren la vida de Dubái a lo largo de sus 4.000 años de historia, una visita imperdible para los amantes del arte y sus manifestaciones.

A los pies del imponente Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo
A las autoridades de Dubái les gusta romper récords. Desde 2010 las calles del emirato albergan el edificio más alto del planeta: el Burj Khalifa. Una mole de 828 metros de altura que es una joya de la ingeniería y la arquitectura de nuestro tiempo.Más de mil obras de arte se distribuyen en el interior del edificio, donde funciona el Armani Hotel y hay centenares de oficinas y departamentos. En el piso 124 se puede contemplar el paisaje desde un mirador al aire libre (At the Top), mientras que veinticuatro pisos más arriba se sitúa el observatorio At the TopSKY. Para la Expo Mundial del 2020 en Dubái prometen construir una torre de mil metros, la que superaría al Burj Khalifa. ¿Un nuevo desafío?
Un restaurante en el piso 122 llamado “At.Mosphere” fue otro de los atractivos del Burj Khalifa y el cual recomendamos. Un rico té en sus alturas, fue una experiencia muy enriquecedora, llegar hasta allí fue muy emocionante obteniendo la vista panorámica más sorprendente. En este rascacielos, hacia la noche, los comensales tienen la posibilidad desaborear los platos del chef internacional JitinKoshi, quien recurre a ingredientes como el solomillo de wagyu y las ostras para desafiar a los paladares más exigentes.

El Dubai Mall y el Acuario y Zoológico Subacuático
Allí aparece otra estructura que ostenta un récord. El Dubai Mall es reconocido como el centro comercial más grande del mundo, con una superficie de 1,1 millones de metros cuadrados. En semejante extensión se suceden más de mil tiendas de marcas como Zara, Versace, Cartier, Armani y Burberry. El Dubai Mall, de todos modos, es mucho más que la síntesis de locales comerciales. En su interior es posible degustar comida china, italiana, francesa, japonesa y de otros países. También quedamos fascinados al disfrutar del Acuario y Zoológico Subacuático, cuyo tanque, con diez millones de litros de agua, alberga más de 33.000 ejemplares de múltiples especies, incluyendo tiburones, peces de colores con formas exóticas y rayas de gran tamaño. Pero nuestro asombro mayor fue al comprobar la existencia de un inmenso y completo centro de esquí que incluye pingüinos en total actividad con nieve artificial y un parque de realidad virtual. Pura adrenalina y diversión, fue el lugar ideal donde pasamos horas y horas.

“Burj Al Arab”, el único hotel siete estrellas del mundo
Otro ícono global de Dubái es el emblemático Burj Al Arab, el famoso hotel cuyo edificio tiene forma de vela. Señalado como el establecimiento hotelero más lujoso del mundo, fue construido en una isla artificial de forma triangular. Entre sus servicios y ambientes, se destacan la flota de Rolls-Royce con choferes a disposición de los huéspedes, el helipuerto, el restaurante submarino y la bellísima playa privada.

La magia del Dubái tradicional
La modernidad del Dubái del siglo XXI es impactante. Pero sus tesoros tradicionales e históricos, o aquellos que reproducen costumbres ancestrales, también despiertan interés. Como en cualquier territorio árabe, los zocos brindan acceso a un sinfín de productos. En estos mercados se ofrecen tejidos artesanales, joyas, especias, dátiles por doquier, objetos de cerámica, plata y oro, textiles multicolores y mucho más. A la hora de comprar en un zoco, regatear es casi una obligación, nunca hay que aceptar el primer precio que indica el vendedor, ya que la rutina local indica que hay que negociar hasta alcanzar un acuerdo que resulte satisfactorio para ambas partes.

La capital mundial de los parques temáticos
Dubái se presenta como la nueva capital mundial de los parques temáticos. Aunque se trate de una definición procedente del universo del marketing, el eslogan es correcto. Los espacios diseñados para el entretenimiento familiar son numerosos y sus características, extraordinarias. IMG Worlds of Adventure, por ejemplo, tiene el tamaño de veintiocho canchas de fútbol y cuenta con atracciones centradas en los dinosaurios, en los superhéroes de Marvel y en los personajes de Cartoon Network, por ejemplo.
Motiongate, por su parte, se centra en las películas más famosas de Hollywood y hasta permite ingresar a la aldea de los Pitufos. Legoland Dubai es otro de los parques temáticos imperdibles de Dubái. Fue construido con sesenta millones de piezas Lego que permitieron desarrollar cuarenta pasatiempos repartidos en seis zonas.

El desierto y sus dunas, una travesía en vehículos 4x4

Siempre bajo el liderazgo de la prestigiosa agencia Transatlántica y Ola, su Mayorista de Turismo, realizamos todas las actividades que permitieron adentrarnos en las entrañas de este exótico destino. La más llamativa fue sin lugar a dudas la travesía en 4x4 por el desierto y sus dunas. Basta con alejarse unos pocos kilómetros del centro de la ciudad para encontrarse con imágenes típicas de décadas pasadas, cuando las dunas eran las protagonistas indiscutidas del paisaje. Los safaris en vehículo todo terreno y los paseos en camello fueron atracciones que nos mostraron una fisonomía del emirato que nos atrajo por su singularidad y abundante adrenalina.
A las 16hs comenzó nuestro derrotero hacia un safari en el desierto, la ruta iba pasando por granjas de camellos y un paisaje espectacular donde logramos varias imágenes fotográficas. Comenzó la travesía y nuestros corazones palpitaban cada vez que nuestra 4x4 derrapaba sobre aquellas inmensas dunas zigzagueantes y muy pronto pudimos disfrutar de la magia de la puesta de sol en Arabia, un momento único por su belleza: jamás olvidaré la presencia de un abedul en aquella inmensidad desértica y rodeada de una caravana de vehículos de tracción.
Por fin, luego de aquella intensa adrenalina en el desierto, llegamos al campamento envuelto en un ambiente tradicional árabe, con su típica música, donde pudimos montar camellos, fumar la aromática Shisha, (la famosa pipa de agua), tatuarnos con henna o simplemente admirar el festín gastronómico a la luz de la luna cenando un buffet árabe a la parrilla, con ensaladas frescas, barbacoas de carne y pollo, y exquisiteces dulces como postre. Mientras cenábamos disfrutamos de un espectáculo folclórico árabe con la bailarina de la danza del vientre y otros bailes típicos.

Otras atracciones recomendadas
En la urbe más cosmopolita del mundo, es posible divisar tres islas artificiales en forma de palmera que pueden ser vistas desde una Estación Espacial Internacional, La Palm Jumeirah es una isla artificial inmensa que junto a otras dos integra Palm Islands. La más pequeña mide 31km cuadrados, lo cual nos da certeza de sus dimensiones, en la zona central se erige el majestuoso Hotel Atlantis, uno de los más lujosos del mundo; Dubái Marina es uno de los enclaves principales de la ciudad que combina zonas residenciales con otras dedicadas al ocio. A lo largo del canal y del muelle, podemos disfrutar de un crucero romántico por la noche transitando sus aguas rodeada de rascacielos y las luces reflejadas en ellas; el zoco, conocido como la Venecia del Oriente Medio, nos impregnará de los olores de las especias típicas y nos incitará a comprar varios de los productos que se exponen; el acuario, con diez millones de litros de agua, equivalente a cuatro piscinas olímpicas posee treinta y tres mil animales acuáticos de ciento cuarenta especies diferentes, entre ellos trescientos tiburones, peces de colores de formas exóticas, una colección de rayas látigo y tiburones arena, realmente imperdible; Dubái Creek es otra aventura, es una ría natural que marca el inicio de la construcción de la ciudad, si emprendemos una travesía en barcaza o abra como la denominan, recorriendo la ensenada de un lado a otro, resulta un paseo paradisíaco, ya que tomamos dimensión de la arquitectura de las torres de cristal que la rodean; Dubai Fountain es un sistema de fuentes situada a lo largo del lago artificial que rodea el rascacielos Burj Khalifa, es la fuente de aguas danzantes más bonita por su sonido y colorido; gracias a su clima tropical, Dubái y Abu Dhabi son destinos perfectos para pasear en camello, deslizarse por sus dunas, y admirar el cielo cuando el atardecer se hace presente. Dos lugares de ensueño, al cual prometemos volver.

 Hotel JA Ocean View Hotel

La elección, acertada como siempre, de Transatlántica y la agencia Ola Mayorista de Turismo del elegante y confortable hotel “JA Ocean View Hotel”, cerró nuestra estadía inolvidable en Dubái.
Situado cerca de la playa y del tranvía o monorriel de Dubái en el barrio La Marina, y con una excelente ubicación en “TheWalk”, el famoso paseo marítimo de la ciudad, este hotel contemporáneo con habitaciones muy agradables y decoradas de forma singular, fue una excelente opción para nuestra estancia en Dubái.
El hotel tiene 342 habitaciones y suites repartidas en 25 plantas, 153 de las cuales están interconectadas y son ideales para familias numerosas. Todas las habitaciones finamente decoradas, tienen vistas completas al golfo Pérsico, y cuentan con balcón privado. Además, el hotel ofrece una amplia y deliciosa propuesta gastronómica, ya sea junto a la pileta, en su restaurante en planta baja, también podemos disfrutar de la opción de un inolvidable desayuno privado en el piso 24, o de una noche temática, por ejemplo en “TheDeck” que se transforma en “Sehr Al Bahar”, un restaurante de inspiración árabe con un show de danza del vientre en vivo todas las noches.

 

Contacto: ventas.online@transatlantica.travel / Rioja 1198 (0341) 5283810 / Córdoba 1819 ( 0341) 5300700
 



Texto: Lic. Kamala Bonifazi