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Cómo evitar el síndrome de burnout

Cómo evitar el síndrome de burnout

Cuando alguien asegura que está “quemado”, hace referencia al padecimiento de un estado de agotamiento físico y mental que le impide sentirse bien. La expresión es enmarcada por los psicólogos en el síndrome de desgaste profesional o burnout.

 Hay momentos en que una persona siente y afirma que no da más: trazando una analogía con un motor, son individuos que dicen estar fundidos o quemados. Muchas veces no es más que una simple expresión que refleja una sensación normal de cansancio, aunque en otros casos se trata de un cuadro de gravedad que los psicólogos definen como síndrome de burnout o desgaste profesional.

Este padecimiento se desarrolla de manera paulatina y está vinculado al estrés laboral. Más precisamente es una respuesta al estrés crónico que producen determinadas actividades y contextos de trabajo. El paciente comienza a percibir un desequilibrio entre su vida personal y su vida profesional, que gana terreno de manera desmedida. Sin embargo, cree que no tiene control sobre su empleo y se ve forzado a asumir responsabilidades y obligaciones en exceso, incluso cuando no le corresponden.

Poco a poco, el afectado por el síndrome pierde el interés por sus actividades cotidianas, al igual que su energía. En este marco aparece la irritabilidad, la motivación se esfuma y la autoestima queda dañada. Físicamente, es habitual que experimente cefalea, dolores musculares, contracturas y un aumento de la tensión arterial, por ejemplo. El cuadro, de no ser tratado, puede derivar en una depresión severa.

Por lo general el burnout se desarrolla en aquellos trabajadores que deben tratar con terceros. Personal sanitario, educadores y empleados dedicados a la atención al público son más propensos a “quemarse”. Las jornadas muy extensas y la monotonía también pueden contribuir.

El síndrome del desgaste profesional tiene múltiples efectos. Desde las alteraciones del sueño hasta un aumento del riesgo de adicciones, pasando por un debilitamiento del sistema inmunológico. Por eso es importante realizar una consulta con un especialista ante la aparición de los primeros síntomas.

Antes de que el malestar avance, es posible tomar diversas medidas para la prevención del burnout. Desconectarse del trabajo, realizar actividad física en la medida de las posibilidades individuales, establecer límites internos y hacia el exterior, plantearse objetivos profesionales razonables y fortalecer vínculos sociales son conductas que ayudan a evitar el desgaste.



Texto: Redacción Sólo Líderes