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Beneficios de meditar en el ámbito laboral

Beneficios de meditar en el ámbito laboral

La meditación es una práctica que minimiza el estrés y genera bienestar. Por eso cada vez más empresas destinan espacios especiales para que sus directivos y empleados puedan relajarse en el medio de la jornada.

 Cualquier actividad profesional u oficio suele ser una fuente de estrés. El trabajo exige resolver diferentes problemas, alcanzar acuerdos, establecer negociaciones y afrontar retos de todo tipo. Por eso puede atentar contra la paz interior, la estabilidad mental y la salud en general.

Existe una herramienta que siempre es útil para fomentar la relajación, aumentar la concentración y aportar bienestar: la meditación. Ante esta realidad, el número de compañías que elige incorporar la práctica al mundo laboral no deja de crecer.

De este modo, las empresas están destinando espacios y momentos para que sus empleados puedan meditar en el horario de trabajo. El objetivo: contar con personal menos estresado y bien preparado para responder a los desafíos.

Los expertos afirman que la meditación incrementa la serenidad, regula las emociones y contribuye a la autoestima. Con sus beneficios, además, ayuda a mejorar el clima laboral.

A lo largo plazo, quienes meditan presentan mayor densidad neuronal, por lo cual tienen más capacidad de concentración, son más creativos y cuentan con una desarrollada agilidad mental. Incluso meditar protege el sistema cardiovascular, actuando como regulador de la presión arterial y previniendo infartos.

Para las compañías, que sus trabajadores estén más relajados y saludables y se sientan bien se refleja en más productividad. Esto lleva a que, además de disponer lugares y otorgar tiempo libre para que mediten, muchas también gestionen convenios para que sus empleados puedan aprender técnicas de meditación de manera gratuita o con descuento en centros especializados.

Es importante destacar que, con quince minutos de meditación al día, los beneficios pronto se hacen notorios. No resulta tan complicado, por lo tanto, incorporar el hábito en el ámbito laboral. Tal vez lo más complejo sea hallar el sitio físico adecuado, que debería ser tranquilo y acogedor. Aunque en última instancia alcanza con apagar las computadoras y los teléfonos por un rato, cerrar los ojos, respirar a conciencia y “visualizar” algo relajante para que la mente y el cuerpo entren en una sintonía diferente.



Texto: Redacción Sólo Líderes