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Gianni Versace y su casa casuarina, un emblema de Miami Beach

Gianni Versace y su casa casuarina, un emblema de Miami Beach

Es sabido que Miami Beach es, desde siempre, un destino elegido por gente adinerada e influyente. El diseñador italiano Gianni Versace ha sido una de las personalidades que hizo de esta ciudad estadounidense su lugar en el mundo, donde transformó un antiguo edificio en una imponente mansión.

Casa Casuarina es el nombre de este ícono de Ocean Drive que aunque cambie de dueños, será eternamente asociado al creador de esta lujosa villa de ensueño.

Con el mismo talento creativo que le permitió pisar fuerte en el mundo del diseño y las tendencias, el italiano Gianni Versace consiguió dejar en Miami Beach una muestra eterna de buen gusto, estilo sofisticado y poder al remodelar una vieja edificación con vista al océano. Cuando en 1992 Versace cerró la operación inmobiliaria que lo convirtió en propietario de ese palacio de estilo español construido en 1930, nadie imaginó que con los años, Casa Casuarina sería mucho más que la residencia de un emperador de la moda. Esta mansión, dotada con numerosas comodidades y detalles de lujo, contribuyó a darle un aire arquitectónico fresco a South Beach y fue testigo de toda clase de situaciones vividas por el diseñador nacido el 2 de diciembre de 1946.

Palacete de inspiración italiana

Por su belleza y la relevancia mundial de su dueño, Casa Casuarina se transformó en un atractivo turístico. Este palacete de inspiración italiana tuvo siempre condiciones para acaparar la atención de la prensa pero, lamentablemente, el 15 de julio de 1997 Andrew Cunanan hizo que esta majestuosa propiedad fuera escenario de un suceso inesperado, fuerte y que conmovió al mundo: el asesinato de Gianni Versace. Dos balazos bastaron para ponerle fin a la vida del italiano y dar comienzo a una sucesión de propietarios que siguen alimentando la historia de este paraíso imposible de no asociar a su genial y excéntrico creador. Si esas paredes hablaran y dejaran al descubierto todos los secretos que conservan desde hace décadas, además de maravillosos registros fotográficos que permiten apreciar la hermosura de cada rincón, seguramente podríamos escribir un libro repleto de anécdotas y revelaciones más valiosas que esta vivienda que supo ser visitada por estrellas como Elton John y Madonna, entre otras celebrities.

Antigüedad renovada con lujo futurista

Hasta 1992, año en el cual el modisto adquirió la propiedad por un valor aproximado de ocho millones de euros, el lugar lucía apariencia arquitectónica española. Decidido a darle un aire fresco que lo sedujera como residencia, Versace no dudó en desembolsar más de veinte millones de euros para lograr una construcción impactante. Tenía el dinero suficiente para hacer realidad su deseo y se permitió ese placer: poco a poco, dentro de los muros que rodean la mansión fue tomando forma un ostentoso palacete con rasgos italianos que decoró de manera muy personalizada.
Cuentan quienes tuvieron la oportunidad de recorrer cada espacio de esta residencia extendida por alrededor de 6.100 metros cuadrados que la Casa Casuarina, por su ornamentación, amplitud e historia, potencia la imagen de Miami como destino turístico y debería ser un atractivo incluido en las excursiones de todos los viajeros. Una decena de habitaciones, un observatorio privado, once baños, medusas, fuentes, arcadas, esculturas de bronce, suelos de mármol y una piscina recubierta en oro y mosaicos, son resultado de la remodelación impulsada por Versace, quien en este proyecto demostró una vez más que sus debilidades estéticas y caprichos artísticos se traducían en ostentación y trabajos recargados. El perfil bajo, la sobriedad y la discreción perdieron la batalla una vez más: no tuvieron espacio en la Casa Casuarina ideada por este italiano desenfadado que nunca pasó desapercibido.

Para vivir con su pareja el paisajista Charles Boulton

Gianni Versace la compró en 1992 por 2,95 millones de dólares e invirtió 33 millones en adaptarla a la medida de sus sueños. Fue un capricho desde su construcción, en 1930. La puso en pie el arquitecto Alden Freeman, nieto de un tesorero de Rockefeller, para habitarla junto a su pareja, el paisajista Charles Boulton. La bautizó Casa Casuarina en homenaje al libro de relatos “The Casuarina tree”, del ex espía W. Somerset Maugham. Se inspiraron en el Alcázar de Colón, el edificio colonial que levantó Diego Colón, primogénito del descubridor de América, en Santo Domingo, en 1510.


Propiedad de muchos, esencia de uno solo

Pasarán los años y, como ya ha ocurrido, habrá muchos que ostenten el título de “propietarios actuales de la mítica Casa Casuarina”. Pero resulta difícil de creer que, alguna vez, se deje de vincular esta mansión con la figura de Versace: su espíritu, de una u otra manera, siempre estará presente allí.
Tras la muerte de Gianni, su hermana Donatella resolvió vender el lugar después de intentar, sin éxito, erradicar de la vivienda todos los logotipos de la marca que lleva el apellido familiar. Quien cerró la operación inmobiliaria en ese entonces fue el magnate Peter Loftin, que desembolsó 19 millones de dólares. Esta residencia que ya sin el cuidado del diseñador supo abrir sus puertas a los curiosos dispuestos a abonar una suma de dinero a cambio de un tour guiado y fue además un hotel boutique con restaurante, fue alquilada en 2009 por el hotelero Barton G. Weiss. Los malos manejos financieros la llevaron a subasta en 2012 y en 2013. Mirada por multitudes y convertida en la ambición de importantes personalidades de gran poder adquisitivo pero sin dueños estables. Una Casa Casuarina bella, admirada, soñada y pretendida aunque solitaria, sin poder hallar la calma después de que el destino la transformara en escenario de una leyenda teñida de sangre y misterio: Versace, literalmente, dejó su vida allí y es inevitable no fantasear con la posibilidad de que su espíritu se perciba en ese inmenso palacete.

Lejos de supersticiones y teorías sobrenaturales que sirven para alimentar aún más el interés turístico que genera este fastuoso hogar de Miami, Victoria y David Beckham pagaron en 2014, sesenta millones de dólares para quedarse con la codiciada Casa Casuarina, y, según se cuenta, consiguieron su propósito tras seis meses de negociaciones.
Está claro que cada propietario intentará hacer propio este espacio mundialmente conocido por las remodelaciones de Versace, pero respetar y honrar su historia es clave para que la emblemática Casa Casuarina jamás pierda su identidad, donde aparecen el inolvidable Gianni Versace y todas las personas que, desde 1930, se refugiaron entre sus paredes y encontraron, en la calidez de ese hogar, su “lugar en el mundo”.

 

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Texto: Redacción Sólo Líderes