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Fernando de Noronha: Naturaleza viva

Fernando de Noronha: Naturaleza viva

Fue el viaje soñado, recorrimos sus playas idílicas, contemplamos sus paisajes desde los miradores más impactantes, navegamos en sus aguas turquesas y admiramos su flora y su fauna. El archipiélago de Fernando de Noronha es, literalmente, un paraíso en medio del océano Atlántico.

El archipiélago de Fernando de Noronha es, literalmente, un paraíso en medio del océano Atlántico ubicado al límite de la línea con el Ecuador; forma parte del estado de Pernambuco en la Región Nordeste de Brasil, y se encuentra protegido por un régimen especial para garantizar la preservación de sus condiciones naturales de características únicas.

Arribamos a Fernando de Noronha procedentes de Recife, la bella e inmensa capital de Pernambuco. En la isla nos esperaba quien sería nuestra acompañante y guía durante las siguientes jornadas: Patricia Rielando Cándido, representante de la Superintendencia de Turismo, Cultura y Deportes, una amable, entusiasta y atenta anfitriona que compartió con nosotros los secretos de la isla y nos mostró sus atractivos más deslumbrantes y apacibles.

Un poco de historia…

El archipiélago está compuesto por veintiuna islas, islotes y roquedales de origen volcánico. Fue Américo Vespucio quien, en 1503, se transformó en el primer explorador en arribar a este sitio, bautizado en homenaje al comerciante portugués que financió la expedición. Luego de más de dos siglos de abandono, varios países se disputaron el dominio de estos territorios insulares que finalmente consiguió Portugal. Para defender su conquista, las autoridades lusas construyeron un sistema defensivo con una decena de fortificaciones: varias de ellas, como la Fortaleza de Nossa Senhora dos Remedios, aún pueden apreciarse.
La isla de mayor extensión, llamada igual que el archipiélago, es la única que se encuentra habitada. Ayer fue un presidio y una base militar; hoy, un símbolo del turismo sustentable que brilla gracias al cuidado del medio ambiente. Muchos de sus edificios y hasta el sistema vial, de hecho, fueron desarrollados con la mano de obra de la prisión.
Para certificar la preservación de la naturaleza, protegiendo los ecosistemas marinos y terrestres, la totalidad de las islas con la excepción de una parte de Fernando de Noronha, han sido declaradas Parque Nacional Marino (PARNAMAR) y solo se pueden recorrer con el permiso del Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade - ICMBio. El parque ofrece visitas controladas, ocio, educación ambiental e investigación científica, además de contribuir a la preservación de los sitios históricos. Para la entrada a esta área que comprende las playas da Atalaia, Leão, Bahía dos golfinhos, do Sueste, do Sancho y dos Porcos, es necesaria la adquisición de un boleto individual e intransferible que garantiza acceso a todas las áreas de visita pública del PARNAMAR, sus senderos y playas, por un período de diez días.
Un 30% restante del archipiélago se considera como Área de Protección Ambiental (APA). Enmarcada como un espacio de uso residencial, ambiente de actividades múltiples y zonas especiales de protección, busca garantizar la preservación de las especies y la ocupación humana racional. En esta área las playas son de visita libre, así como diversos atractivos históricos y senderos ecológicos, como Jardín Elizabeth y Costa Azul, que parten de la Vila dos Remedios, primer núcleo urbano de Fernando de Noronha y el Sendero Costa Esmeralda, que parte del Fuerte de San Pedro do Boldró. Esta área está bajo la administración del gobierno de Pernambuco a través de la Autarquía Territorial Distrito Estadual de Fernando de Noronha (ATDEFN). La Unesco, en tanto, distinguió al conjunto y al Atolón de las Rocas como Patrimonio de la Humanidad gracias a su trascendencia ecológica.

Un edén en el Atlántico

En Fernando de Noronha nuestros ojos se apasionan para captar tanta belleza: en todos los rincones asoman paisajes que son obras de arte naturales y llenas de vida. Delfines, tiburones, tortugas, estrellas de mar, rayas e innumerables peces multicolores nadan en estas aguas, generando un espectáculo único que se puede disfrutar gracias al buceo y el snorkel, pero también desde la playa y los morros.
Aves tropicales, reptiles endémicos y corales forman parte de la vida de estas islas, cuyas aguas tienen una temperatura promedio de 26 °C y una visibilidad que puede llegar a los 50 metros.
Bajo la tutela de Claudio Soares, “Bodão”, el cordial instructor y fundador de la empresa Mar de Noronha, tuvimos la oportunidad de sumergimos en el Area de Protección Ambiental (APA) para bucear con cilindro. Bodão lleva más de dos décadas y media buceando en la región y desde 2014 organiza salidas a través de su propia compañía. Luego de la instrucción correspondiente, nos zambullimos para la inmersión y contemplamos la fascinante vida submarina de una manera personalizada, tranquila, con un rico contenido de conciencia ecológica y contacto con la naturaleza. Además vislumbramos un naufragio que se transformó en un refugio para numerosas especies.
El snorkel fue otra actividad que nos cautivó y que nos hizo seguir aprendiendo sobre los tesoros que se encuentran debajo del mar. Hay mucho para ver a nivel subacuático, aunque los paseos embarcados también permiten observar la perfección de Fernando de Noronha.
Por eso gozamos enormemente el recorrido que realizamos a bordo de una embarcación de Noronha Prime por las playas del área protegida, entre la Bahía de Santo Antônio y Cacimba do Padre. Esta agencia fundada en 2016 además brinda servicios de hospedaje, transporte, alquiler de vehículos, organización de eventos y diversas excursiones.

VER NOTA COMPLETA EN REVISTA SOLO LIDERES Nº 72



Texto: Redacción Sólo Líderes