Mistolera es una escultura del artista Roberto Delgado de 1.70 metros de altura que integra el patrimonio del Museo Castagnino de la ciudad de Rosario.
En la magistral interpretación de la obra “Rocky” con Nicolás Vázquez, no estamos apreciando a Rocky Balboa en escena solamente peleando en el cuadrilátero por su dignidad, sino que estamos viendo a un actor entregándolo todo, demostrándonos que como en el boxeo, la victoria más importante de la vida, es la de levantarse cuando nos parece que ya no nos quedan más fuerzas para seguir.
Luego de haber disfrutado de la obra Rocky en la capital porteña, nos dimos cuenta que el talentoso actor, director y productor Nico Vázquez, transforma ese ring de pelea en un espacio donde se concentra un universo entero de transformación y superación personal. El cuadrilátero es una metáfora de la vida. Cuando nos sentimos derrotados por dentro en cada caída, un impulso vital nos levanta de inmediato, quizás por ello este exitoso espectáculo se convirtió en un destello de crecimiento espiritual. Todos los cuadros escénicos de “Rocky” son el símbolo más tangible de su deseo de trascender la dificultad y salir airoso al levantarse e ir siempre por más. Sin lugar a dudas, esta exitosa obra, es el combate más importante de su vida. Haberlo podido entrevistar fue un orgullo para nosotros donde conocimos detalles de su rica trayectoria.
-Nico ¿has heredado de tus padres el arte de la actuación? ¿Cómo son ellos, cómo viven tus éxitos?
-La verdad que no lo heredé de ellos, mis viejos nada que ver con la actuación. Mi papá es gastronómico, mi mamá siempre lo acompañó. Ella es ama de casa, estuvo cuidándonos muchísimo a todos nosotros desde siempre. Los dos son trabajadores, pero nada que ver con la actuación. Sí, son amantes de lo que hago. Mi viejo es muy cinéfilo, le gusta mucho la música. Ellos siempre me han acompañado desde ese lugar, alentándome para que no afloje y siga adelante. Los dos son personas muy humildes, espectaculares. Siempre vivieron lo mío de manera muy cotidiana y eso que yo no empecé de niño, comencé a trabajar a los diecinueve años. Lo vivieron como algo que yo elegía, porque desde muy pequeño sabía que quería hacer esto. Tienen los pies sobre la tierra y sienten mucha felicidad por lo que me va sucediendo a mí. Quieren que yo sea feliz, no que sea alguien conocido por lo que hago. Lo viven así: si me ven feliz, ellos son felices.
-¿Cuándo empezó tu pasión por la actuación y dijiste: ‘esto es lo mío definitivamente’?
-No sé exactamente cuándo porque lo único que recuerdo es que siempre quise actuar. De chico iba todos los viernes a dormir a la casa de mis abuelos en Villa Lugano y hoy me doy cuenta que ese era mi estudio de grabación, mi escenario. Me la pasaba actuando delante de ellos. Me ponía frente al televisor y lo que ellos veían, yo intentaba imitarlo o hacerme el gracioso con algún tipo de escena. De hecho, buscaba también a mis primos para dirigirlos, para producir. No solo jugábamos al fútbol, sino que yo les decía: ‘che, hagamos una obra de teatro’. Así que creo que esto vino conmigo, estuvo desde siempre.
Recuerdo también mis primeras vacaciones con mis abuelos en Mar del Plata, yo tenía cinco años. Hay fotos mías actuando en la playa, con mi abuela y las amigas mirándome. También me gustaba mucho ver a los artistas callejeros, me quedaba ahí sentado con mi abuelo, mirándolos.
-¿Cómo transcurre un día en tu cotidianidad y qué es lo que más disfrutás en el día a día?
-Lo cotidiano transcurre a base de mucho trabajo. Por el tema de “Rocky”, en estos últimos dos años me tuve que preparar mucho físicamente. Así que sumé a mi rutina, que antes era por placer, entrenar boxeo. Es un entrenamiento que no puedo abandonar porque si no, no podría llegar a hacer la obra como la hago. Hay que estar preparado muy bien físicamente. Y así todo cuesta porque es mucho tiempo, ya hice más de trescientas funciones.
Además trabajo fuerte porque estoy a cargo de la producción general de todas las obras de Preludio junto a Gustavo Yankelevich: si no dirijo yo, soy director artístico.
Después trato de mecharlo con pasarla bien con amigos, estar con mi novia, ver mucho a mi hermana y a mis sobrinas, que me hacen muy bien y son pura energía.
-Tu hermano ha sido un ser muy especial en tu vida. Dijiste en una ocasión que se envían señales, ¿cómo podés explicarlo?
-Sí, mi hermano ha sido un ser muy especial en mi vida. En realidad, mis hermanos, porque Sole también lo es. Lo que pasa es que Sole sigue en este plano y Santi está en el otro, esa es la diferencia.
Y sí, tuve señales, he contado muchas y te aseguro que las que conté son pocas en relación a todas las que he tenido. Obviamente nunca lo voy a dejar de extrañar, de querer abrazarlo y compartir, pero empecé a entender que él está conmigo a mi lado. Lo sé porque me lo ha demostrado con señales, con situaciones increíbles y espectaculares que me han pasado. Entonces hoy me siento mucho más tranquilo en ese aspecto y hasta... te diría que sonrío. Sonrío todos los días porque hablo con él, me comunico y él encuentra la forma de hacerlo conmigo, eso es lo más increíble. A través de algún sueño o algunas cosas que son más profundas. Siento que eso es hermoso y me da una tranquilidad absoluta. Me gusta contarlo de vez en cuando para que la gente que va teniendo pérdidas muy importantes sepa que ellos siguen estando con nosotros, solo que no podemos verlos. Pero están ahí, si se concentran los van a sentir, van a recibir señales y eso es hermoso.
Mientras tanto disfruto también a mi hermana, con la cual tengo una relación extraordinaria en este plano. Y a cada familiar que amo. Hay que valorar mucho a los que tenemos acá y honrar la vida por los que no lo pueden hacer, por los que se fueron antes que nosotros.
-¿Qué producciones, de todas las que realizaste, te dieron mayores satisfacciones y por qué?
-Yo agradezco muchísimo todo lo que me pasó en mi carrera a partir de haber participado en producciones extraordinarias, no propias, pero que me han hecho de un nombre y de un reconocimiento con el público. Empezando por “Son Amores”, que fueron dos temporadas tremendas; siguiendo con “Casi Ángeles”, que también fueron dos temporadas extraordinarias; por “Los Únicos”, dos temporadas increíbles; y un montón de programas más. De todos tuve un aprendizaje y soy un agradecido.
Pero de mis producciones, “El otro lado de la cama” fue la obra de teatro que cambió mi carrera cien por ciento. Justo en un momento de tanto éxito fallece mi hermano, entonces ahí es donde tuve que hacerme muy fuerte y levantarme para poder salir adelante. Después, todas las que fui realizando como productor general y como director fueron increíbles. Obviamente van a estar en mi corazón “Una semana nada más”; “Tootsie”, que siento que vino a darme un upgrade en mi carrera; y “Rocky”, no hay dudas. “Rocky” es mi mayor satisfacción por lo que significa en lo artístico como productores y directores, es un antes y un después para el teatro argentino y siento que es el personaje en donde más pude mostrar, junto con “Tootsie”, lo que soy capaz de hacer arriba de un escenario. Es desaparecer como Nico y aparecer como un personaje interpretando algo que no tiene que ver conmigo. Desde la voz que hago y cómo me muevo, hay una guía y tenés que hacerlo muy exacto. Lo que sí creo que tiene que ver conmigo, y con todos nosotros, es que “Rocky” se trata de la vida, de caerse y levantarse, entonces ahí es donde me siento muy identificado. Es el personaje favorito de toda mi vida y estoy muy feliz y muy agradecido de que me haya tocado la bendición de interpretarlo y hacerlo durante tanto tiempo. Creeme que va a ser muy difícil la despedida, todavía no quiero ni imaginarlo, pero es difícil de explicar lo que siento cada noche cuando estoy ahí arriba interpretando un personaje tan importante.
-¿Qué significa la obra “Rocky” para vos, por qué la elegiste y qué sentís por el personaje?
-Siento que a Rocky no lo elegí yo, él me eligió a mí. Me enamoré de ese personaje cuando conocí la película. Era un niño, me la presentó mi padre y yo se la pasé a Santi. Siempre digo lo mismo, mis compañeros de la infancia querían ser Superman o Batman y yo quería ser Rocky, era mi superhéroe favorito. Por eso siento que me eligió él a mí, me atrapó. Ahora me supera, nunca pensé que iba a tener la oportunidad de interpretarlo y gracias a la generosidad de Sylvester Stallone y de la gente de MDR, lo estoy haciendo desde hace un montón de tiempo. Es un orgullo muy grande lo que ha sucedido con la obra no solo en Argentina, sino también internacionalmente: los comentarios que hay, la curiosidad de querer saber qué pasó en Argentina porque es una versión y una adaptación nuestra. Me llena de orgullo y no lo logré solo, hay ochenta personas trabajando en esto. Hay otro director que me ayuda mucho, que es Mariano Demaría; un diseñador de escenografía como Tato Fernández; y un equipo de ochenta mujeres y hombres que están ahí atrás de lo que sale de mi cabeza. Y agradezco la confianza de mi socio Paul Kirzner, que está conmigo en Preludio desde el día uno, y de Gustavo Yankelevich, con su mirada, su acompañamiento, su abrazo y su confianza en decir ‘Nicolás, vamos para adelante, te sigo’. Para mí es el mayor premio.
-¿Qué pensás sobre el amor y qué condiciones debe reunir la mujer que te acompañe?
-Del amor pienso que es lo más lindo que tenemos, en todas sus formas. No me imagino pasar por esta vida sin enamorarme de algo o de alguien, creo que hubiera perdido el tiempo. Para enamorarse, no creo que una persona le tenga que poner condiciones al otro. Creo que eso sucede o no sucede. Y te ocurre en los momentos más inesperados, es increíble. Y en mi caso me pasó varias veces. Uno tiene que agradecer y sentirse bendecido, porque es algo muy lindo el amor y más aún vivir la vida acompañado.
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